Este blog no tiene actualizaciones, y se lee hacia atrás, solo es una recopilación de distintas publicaciones de otros blog expertos en estos temas... las publicaciones no son mías... Y me atrevo a publicarlas para que conozcas la Bimilenaria tradición de la Iglesia.

jueves, 14 de julio de 2011

Errores en la traduccion al español de la misa nueva.


Os ofrecemos un artículo sobre los errores de traducción al español en la Misa, que no son pocos, y que como todo, desvirtúan el significado más intenso y esencial de las palabras sagradas. Siempre que hay una traducción hay una desvirtuación, pero máxime cuando se hace del latín o del griego, lenguas mucho más ricas que el español en este caso. También las interpretaciones traducidas pueden caer en errores y herejías. El artículo hace muchas apreciaciones sobre si son herejías o no, no queremos entrar en ese debate, simplemente mostrar las malas traducciones de las que hay deseo de corregir.

Si la Nueva Misa posee defectos de origen (Juan Pablo II afirmó en Fulda de Alemania que "La Liturgia ha sido violada"). los traductores de lengua española la han destrozado más todavía.

El Concilio de Trento definió que "El Canon de la Misa está exento de todo error" ("Ab omni errore purum": .D. 942-953). Pero los TRADUCTORES AL ESPAÑOL lo han plagado de errores, herejías, equívocos, inexactitudes y ambigüedades sin cuento.
Y esto es un verdadero sacrilegio.

Dividimos este trabajo en cinco apartados:
1) Traducciones HERETICAS
2) Traducciones TENDENCIOSAS
3) Traducciones ERRONEAS
4) Advertencias
5) Conclusión


TRADUCCIONES HERETICAS

a).- En las oraciones de la Ofrenda del pan y vino, traducen:
"Este pan... será para nosotros pan de vida", "Este vino será para nosotros bebida de salvación".
-Pero el texto latino dice: "fiet"="se convertirá"... en El Pan de Vida", "Se convertirá... en La Bebida de Salvación".

Porque el pan ofrecido en el Ofertorio, ya NO será pan en la Consagración: se convertirá (TRANSUBSTANCIACIÓN) en el Cuerpo de Cristo, "Pan vivo bajado del cielo", capaz de transmitirnos SU VIDA Y SU SALVACION. Lo contrario es negar la presencia real de Cristo en la Consagración. (Herejía).

b).- En la Consagración del Cáliz, la Forma tal como está en latín es:
"Hic est enim calix sanguinis mei, Novi et eterni sacramento, qui pro vobis et pro multis effundetur in remisionem peccatorum".
Ahora bien; las palabras "PRO MULTIS" (por muchos) las traducen: "por todos".

Esta traducción contiene la herejía protestante afirmando la salvación de todos por la sola fe sin obras.
Es de notar que algunas veces la palabra "muchos" en la Escritura se refiere a "todos"; pero cuando hay contraposición de sentido (como en el caso presente), la cosa se aclara. Por ejemplo: "muchos son los llamados y pocos los escogidos".
Es verdad que el Divino Redentor murió por "todos" los hombres; pero el Catecismo Romano afirma que en la Consagración del Cáliz Nuestro Señor dijo "por muchos" excluyendo expresamente "por todos", pues allí se refería a los que se iban a aprovechar de Su Pasión. Por eso añade: "para remisión de sus pecados". En efecto NO a todos obtiene la remisión de sus pecados la Sangre de Cristo. Como sucedió con los que pidieron que "cayese sobre ellos y sobre sus hijos" (cargando con el pecado de hacerla derramar).

También la Sangre de Cristo es causa de condenación. Así San Pablo afirma que "el que bebe indignamente el Cáliz del Señor, traga su propia condena", "... será reo de la Sangre del Señor" (1 Cor, 11,27-29), Y,., "Dios vengará la Sangre del Cordero, dándola a beber a los hombres que la derramaron" (Apocalipsis, 16,3-7).

Si todas las palabras de la Forma de la Consagración del Cáliz pertenecen a la esencia de la Forma (sentencia de Suárez, Lugo, San Alfonso, etc.), el traducir "multis" por "todos" pone en peligro la Consagración. Y ¿se puede poner en peligro la validez de una cosa tan grande y sublime como la Santa Misa?
Santo Tomás (3q. 7Ba.1 –8) dice que son de la esencia: "HIC EST CALIX SANGUINIS MEI", las demás son de la substancia. En todo caso, añade, si se ha modificado o suprimido una palabra, se debe repetir la fórmula entera para asegurar la Consagración.

RESUMIENDO: Jesús distingue la Sangre Suya para remisión de los pecados, de la derramada infructuosamente. Y advierte que "entrega Su Sangre como rescate por muchos" (Marcos 10,45), ("Cargó con los pecados de muchos" Isaias 53,12).
Es, pues, una herejía (de los protestantes) traducir "todos" en lugar de "muchos". En ella va latente también la negación de la existencia del infierno: pues si todos se salvan, ¿Por qué dirá Jesucristo: "id malditos al fuego eterno"?
¿Qué pecado habremos cometido los de lengua hispana para que en la Consagración del Cáliz, obrando los sacerdotes "in persona Christi", obliguemos al Señor a pronunciar una herejía? (III).

c).- "BENEDIXIT".
En la Consagración se usan las mismas palabras de Cristo y se hacen los mismos gestos que realizó Él en la Ultima Cena.

Y dice el Latín: “Tibi gratias agens, BENEDIXIT, fregit, deditque,.." (Dándote gracias, lo BENDIJO -el pan-, lo partió y lo dió..,),
Pues bien; traducen así: "dándote gracias Y BENDICIENDO (ó TE BENDIJO), lo partió y dió..."

En efecto, los protestantes no creen en cosas benditas (bendiciones constitutivas), sino en bendiciones a Dios (bendición invocativa). Por eso, los traductores imbuidos de espíritu protestante, traducen: “TE BENDIJO" ó "BENDICIENDO" (a Dios) cuando en realidad es: "bendijo el pan".
Lo mismo se diga, mutatis mutandis, de la Consagración del Cáliz.
¿Y no estará aquí latente le herejía de la transignificación o transfinalización (como dicen) en vez de le TRANSUBSTANCIACION?


d).- "MYSTERIUM FIDEI".
Traducen: "Este es el Sacramento de nuestra fe".
Debiera decir simplemente: "MISTERIO DE FE".

La palabra "MISTERIO" incluye el Sacrificio y el Sacramento.
Además, decir: "Este", como si solo existiese "un solo" Sacramento de nuestra fe, es herético.

e).- "KYRIE".
El latín (aquí el griego) dice: "Señor, ten piedad de nosotros".
Traducen: "Señor, ten piedad"...

¿de quién?: ¿de les almas del Purgatorio? ¿de los animales?.., En fin, ¿de los condenados? (Aclárenlo Vds.)

f.- Volvemos al Ofertorio.
El latín dice: "offerimus" (ofrecemos);
y traducen: "presentamos".

Porque para ellos el Ofertorio es una mera presentación del pan y vino sobre la Mesa. No, señores; existe un verdadero OFERTORIO. No es lo mismo presentar una cosa que ofrecerla; esto supone una entrega. Un esposo, por ejemplo, presenta su esposa a los demás, pero no la "ofrece".
Traduzcan, pues "OFRECEMOS". Así está en el Misal. Pero revisen también toda la oración, que dista mucho vuestra traducción del contenido expresado por el latín.

g).- En el CREDO:
"Consustantialem Patri" (Consustancial al Padre)
Traducen: "de la misma naturaleza que el Padre".

Eso es arrianismo puro. ¿Y para eso tanto trabajo de los Padres del Concilio de Nicea para convencer a los arrianos sobre la necesidad de emplear la palabra "consustancial"?

Que no se entere San Atanasio ni nuestro Osio de Córdoba...(¡). No es lo mismo naturaleza que sustancia. Dos manzanas son de la misma naturaleza, pero no tienen la misma sustancia. Pero Nuestro Señor Jesucristo no solo tiene la misma Naturaleza divina que el Padre, sino Su misma Sustancia. Lo contrario seria (repetimos) arrianismo puro.


TRADUCCIONES TENDENCIOSAS

a).- En el SACTUS:
"Dominus Deus Sabaot" (Señor Dios de los Ejércitos)
Traducen: "Señor Dios del Universo".

En el afán de unir todas las religiones, los muy ecumenistas traductores han hallado un dios común: "El Dios del Universo". Pero confundir "Ejércitos" (de los ángeles) con el "Universo", es lo mismo que confundir un camello con una catedral...
Si, ya os entiendo: Ese "Dios del Universo" lo habéis heredado de Teilhard de Chardin, para quien Dios es: "un Dios al que no se adora, y al que se le puede encontrar sólo a través de la culminación de un Universo..."(¡)

NOTA: Los libros de este hereje han sido adoptados por los francmasones, No nos sorprenda cierto olorcillo masónico en todo lo que vamos examinando,..

b).- "Ecce Agnus Dei qui tollit peccata mundi" (Este es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo).
Traducen: "...que quitas el pecado..." en vez de "los pecados" (en plural).

Ello da pie para creer se trata del pecado colectivo (como afirman algunos) y no contar los pecados individuales. Y así jugamos al equivoco. Así también se suprime la responsabilidad personal y por ende la confesión y el castigo que no se merece...

c).- Exspectantes beatam Spem et adventum Salvatoris nostri Jesu Cristi". Debe decir en castellano: "Esperando la dichosa Esperanza y la venida de nuestro Señor Jesucristo".
Pero han traducido: "mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Señor Jesucristo".

Como se ve, suprimen lo referente a nuestra "Dichosa Esperanza" (la Gloria). También hay sectas heréticas que no creen en ella. ¡No camuflar errores!...

d).- También los traductores se muestran partidarios de eliminar el Dogma del ALMA HUMANA (como tantos herejes).
Así en la traducción del "Domine, non sum dignus", las palabras "sanabitur anima mea" las compusieron por "bastará para sanarme". Debe decir: (como siempre se rezó): "mi alma quedará sana" (ó "salva").


TRADUCCIONES ERRONEAS

NOTA: Nos limitamos casi exclusivamente al Ordinario de la Misa.

a).-"La Gracia de nuestro Señor Jesucristo, el Amor del Padre y la Comunión del Espíritu Santo esté con vosotros".

El latín dice: "Communicatio" = Comunicación (del Espíritu Santo), porque la "comunión" se puede entender la comunión eucarística, la comunión en la misma fe o unión del Papa con los Obispos...
El término "esté", mejor se traduciría por sea, porque la comunicación se hace y no solo está.

b).- "Hermanos: Antes de celebrar los sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados". Debe decir (en consonancia con el latín): "Reconozcamos nuestros pecados PARA PREPARARNOS A CELEBRAR...", (ó "para que seamos aptos para celebrar…")

c).- CONFITEOR:
Debe decir: "Yo confieso a Dios", y no "ante Dios".
Porque también me confieso ante los bancos, los cirios y las columnas de la iglesia.

"Por mi gran culpa".
Debe decir: "grandísima".
Así está en latín y expresa mejor el lenguaje del corazón arrepentido.

NOTA: Los traductores son muy secos y demasiado tacaños para llamar a Dios con un superlativo. Así: "clementissime" traducen por "misericordioso" (Cfr. "Te igitur"); "dilectissimi" traducen por "amado" (Cfr. Quam oblationem") ¿Cómo anda ese Don de Piedad?

d.- GLORIA.
El latín dice: "Hominibus bonae voluntatis" (los hombres de buena voluntad), Prescindiendo de razones teológicas, diremos que así concuerdan todas las traducciones (que sepamos); ¿por qué no la traducción española?.

e).- Y otra vez el "qui tollis peccata mundi" traducido por "el pecado del mundo" (en singular). ¿A qué pecado social o colectivo os referís?

f).- "Solo Tú eres Santo, solo Tú Señor".
El latín pone en adjetivo: "Tú SOLO eres El Santo. Tú SOLO El Señor"...

No es verdad que sólo Dios es santo y señor, ya que hay muchos que son santos y señores. En este caso se equipararía a Dios con las criaturas, lo cual sería grandísima blasfemia.

g).- LECTURAS: "Laus, tibi, Criste" (Alabanza a Ti, Cristo)
traducen por "Te alabamos, Señor" (¡).

h).- CREDO:
¿Por qué habrán traducido "CREEMOS" en vez de "CREO"? ¿Otra vez el colectivismo? Pero si hasta en la profesión de fe en el Bautismo, a pesar de que el sacerdote pregunta a muchos "¿creeis?", cada cual responde en singular: "creo"...

Porque la fe es virtud personal. Nos aseguran que sólo los españoles traducen así... (1),

i).- "En tiempos de Poncio Pilato".
Debiera decir: "Bajo el poder de Poncio Pilato" (como se ha rezado siempre)

El poder de un gobernador y los tiempos de su gobierno son cosas muy distintas. El poder de Poncio Pilato sobre Nuestro Señor fue reconocido por el mismo Redentor al decir: "No tendrías sobre Mi ningún poder, si no se te hubiese dado de Arriba". He ahí el AMOR de todo un Dios sometiéndose al poder de un hombre (¡) para ofrecerse como Víctima de amor y de obediencia por nosotros. Refléjese en la traducción.


CANON ROMANO

j).- "Uti acepta habeas et benedicas haec dona, haec munera":
Traducen: "que aceptes y bendigas estos dones".
Queda sin traducir: "munera".

Sobre el Altar hay dones (de Dios) y obsequios (munera) del hombre. "Munera" tiene el significado de obligación, de ofrenda por parte del hombre.

k).- "Memento, Domine... omnium circunstantium... pro quibus tibi oflerimus VEL qui tibí offerunt".
Traducen: "Acuérdate, Señor, de todos los aquí reunidos... por ellos te ofrecemos Y ellos te ofrecen..."

El término VEL es disyuntivo y marca la diferencia esencial entre el sacerdote oficiante y el sacerdocio común de los fieles, (Fíjense los lectores cómo el cambio de una simple partícula es aprovechado para infiltrar un error dogmático).

l).- QUAM OBLATIONEM:
En la traducción de esta oración se han suprimido las palabras: "Benedictam, adscriptam, ratam, rationabilem, aceptabilemque".

Es increíble la audacia sacrílega de esos traductores violando la Santa Misa.

Sin embargo no sobra ninguna palabra en esta admirable oración.
Así: 1º) La bendición santifica la víctima, haciéndola capaz de ser ofrecida a Dios (benedictam);
2º) la oblación entrega la víctima a Dios, que la apropie (adscriptam);
3º) la oblación así aceptada, confirmada y ratificada (ratam), da lugar a proceder a su inmolación;
4º) por la consumación la Víctima es despojada de su materialidad y elevada a un estado más digno y santo, más espiritual (rationabilem);
y la Comunión requiere por parte de Dios la previa aceptación (acceptabilem).

ll).- "Quaesumus, Domine, ut placatus accipias".
Traducen: "Acepta, Señor, en tu bondad".
Debe decir: "Te rogamos, Señor, que aceptes aplacado...".

Pues nuestros pecados bien merecen las iras de Dios... Apunta al Sacrificio propiciatorio, que niegan los protestantes, y... los traductores de resabios luteranos, como lo estamos demostrando prácticamente...

m).- "DONEC VENIAS":
"Hasta que vengas" (es la traducción exacta).
Sin embargo, traducen: "¡Ven. Señor Jesús!".

Es un contrasentido exclamar ante el Señor presente en la hostia:
"¡Ven, Señor Jesús!".
-Pero ¿cómo? (dirá El) ¿no crees que estoy aquí?.
En efecto, el latín tiene otro significado muy distinto. Se refiere a la última venida: "Anunciamos tu muerte... hasta que vuelvas". Pero para un protestante o un anglicano, Cristo no acaba de llegar al Altar (en la Consagración), pues ya está presente en la asamblea. ..(¡).

n).- "Omni benedictione celesti et gratia repleamur".
Debe decir: "Seamos colmados de toda gracia y bendición celestial".
Pero han traducido: "Bendecidos con tu gracia, tengamos parte en le plenitud de tu Reino".

Sobran palabras y ofuscan el significado de la "gracia" y la "bendición" en sentido católico. (¡NO ser pedantes!).

ñ).- "Beati qui ad Coenan Agni vocati sunt" (Dichosos los que han sido invitados a la Cena del Cordero).
Los traductores se contentaron con decir: "Dichosos los llamados a esta cena". (Si esa es una cena cualquiera, prefiero la de mi casa).

0).- OTRA OMISION IMPORTANTíSIMA:
En el Prefacio suprimieron: "Los Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades...".
Pero... ¿por qué razón, señores traductores? ¿Con qué autoridad habéis cercenado de la Liturgia a las Jerarquías celestiales?. -Ya lo sé: muchas son las sectas heréticas que no creen en las distintas Jerarquías de los coros angélicos...

p).- El latín dice: "Et Verbum Caro factum est et habitavit in nobis".
Traducen: "Y la PALABRA se hizo hombre y acampó entre nosotros".

Sin embargo, siempre el pueblo fiel entendió que el "Verbo" es el "Hijo de Dios"; pero PALABRA se haga hombre.. .(¡). Además PALABRA es femenino; puede inducir a confusiones: recuerda algo vaporoso que sale de la boca.

En fin; que nos quedamos con la traducción de siempre: "El Verbo (de Dios) se hizo hombre, y habitó entre nosotros". Porque (también) ese "acampó" por muy deportivo que parezca, nos sugiere que el Señor hizo una tienda para sí, independiente de la nuestra, en la que queremos que “habite". Así lo manifestó El mismo: "Haremos nuestra morada en él" (Jn. 14,13).

q).- PLEGARIA II: "Et universo clero".
Debe decir: "y a todo el clero".
Pero han traducido: "y a todos los que en ella (Iglesia) cuidan de tu pueblo".

Esos señores tan protestantizados, no quieren reconocer la diferencia entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común de los fieles. Ya lo hemos advertido en la letra k. Sin embargo, deben reconocer que también "cuidan del pueblo" las asistentes sociales, las enfermeras, y tantas y tantas religiosas...

r).- "Ten misericordia de nosotros, y así con María, la Virgen Madre de Dios, los Apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad...".
El latín pone BEATA antes del nombre de María, BEATIS antes de Apóstoles, y nombra OMNIBUS SANCTIS a todos los Santos.

Pero como los protestantes no admiten el culto de los Santos, ahí tenemos la supresión de esos calificativos (beata, beatis, Sanctis) de nuestros INTERCESORES CELESTIALES...

s).- PLEGARIA III:
También en esa Plegaria se ha suprimido el BEATISSIMA para la Virgen, el BEATIS para los Apóstoles. y el GLORIOSIS para los Mártires...

¡Dios nos ampare!. Pues los Santos fueron suprimidos por nuestros traductores.

t).- Y ahora díganme ustedes, queridos lectores, ¿por qué razón esos traductores, nos han cambiado el lenguaje religioso?

Pongamos algunos ejemplos:

Devoción se cambió por Entrega.
Verbo se cambió por Palabra.
Alianza se cambió por Pacto.
Cristo se cambió por Mesías.
Misa se cambió por Cena.
Sacrificio de la Misa se cambió por Memorial
Canon se cambió por Plegaria.
Cáliz se cambió por Copa.
Evangelio se cambió por Buena Nueva.
Escribas se cambió por Letrados.
Ancianos se cambió por Senadores.
Publicanos se cambió por Recaudadores.

Y así una interminable lista de palabras consagradas por el uso de veinte siglos de Historia Sagrada han sido sustituidas por otras, que por muy equivalentes que sean, no llegan a expresar con exactitud el concepto con que al fiel siempre se le enseñó.
Si, por ejemplo, a Jesús le llamásemos ahora SALVADOR, no manifestaríamos ningún error, pero tendríamos necesidad de un acto de reflexión para hallar el concepto de JESUS por medio del nombre SALVADOR. Tendríamos que hacer el siguiente raciocinio: "Salvador es el que antes llamábamos Jesús".

u).- Otro disparate mayúsculo han cometido los traductores al aplicar a la Santísima Virgen sin distinción las palabras "conjux" y "uxor".

El Evangelio dice que María es "conjux" (esposa) de José; y que Isabel es "uxor" (mujer) de Zacarías. Como se nota, el Autor inspirado llama a María "esposa" y no "mujer" de José. Cosa que en el caso concreto del matrimonio virginal de María y José es muy de notar.

Pero los traductores han dado a Maria el apelativo de "mujer" de José; sin más. ¿Creen ellos en la Virginidad de Maria... y de José?. -Lo dudo mucho; y en parte tengo mis sospechas desde que la Sociedad Mariológica Española se vio obligada a protestar por las traducciones de los textos (oraciones y lecciones) referentes a la Virginidad de María, su Mediación y su Concepción Inmaculada. Aunque en sucesivas ediciones del Misal se han corregido algo, pero no del todo.

OTRAS ADVERTENCIAS

1).- Los traductores han obrado con malicia al desobedecer a Roma, que prescribió se colocase en el Misal el idioma vernáculo el lado del latín. Así han desterrado de la Liturgia el latín "con el fin de que sus obras malas no fuesen descubiertas" (Juan 3,20) por los expertos en la lengua del Lacio. Con ello también han conseguido sea imposible la celebración de la Santa Misa en latín "al menos una vez al mes", como está preceptuado. Porque si no existen misales en latín ¿cómo vamos a celebrar esa Misa así prescrita?

2).- Permítannos los sacerdotes este consejo: usar el latín al menos en la Consagración de ambas especies desde el "Qui pridie". Así evitaremos la traducción errónea del "pro multis" y del "benedixit".
Es demasiado trascendente el momento de la Consagración, como para permitir se deslicen herejías o palabras ambiguas...

3) En las oraciones con errores evidentes, recomendamos escribir junto al texto del Misal las palabras correctas.

4) Mientras la Conferencia Episcopal no nos proporcione una traducción "inmune de todo error" (como ordena el Concilio de Trento), no nos consideramos obligados a acatar el Decreto que prescribe una traducción plagada de errores manifiestos.
Sin embargo, reconocemos que solamente la Conferencia Episcopal es la autorizada a confeccionar y aprobar la traducción auténtica.
Pero, Señores Obispos, pongan un poco más de cuidado...

5).- Por todo ello apreciamos mucho más la MISA TRIDENTINA tan exacta en la exposición de las verdades católicas y, que nosotros sepamos, hasta el presente nunca ha sido abolida por el Papa. Más aún, no puede ser abolida.



CONCLUSION

Queridos sacerdotes y sufridos fieles cristianos:
¿Os habéis escandalizado de la lectura de este enérgico escrito contra los TRADUCTORES y (¿porqué no decirlo?) los Jerarcas que han aprobado semejantes frutos venenosos para la Fe Católica?
Estamos convencidos de vuestra respuesta afirmativa.
Sin embargo, con San Gregorio Magno (Papa y Doctor de la Iglesia) os replicamos:

"MAS VALE CAUSAR ESCANDALO, QUE ESCONDER LA VERDAD".

Todo este escrito no tiene otro objetivo que intentar desterrar el error infiltrado en el Sacrosanto Sacrificio de la Misa, adonde han logrado penetrar manos sacrílegas.
Restablezcamos la pureza doctrinal en la Plegaria Litúrgica.
Que se cumpla en la Misa lo que el Concilio de Trento ha definido: "La Misa... es de tanta pureza y está tan libre de error, que nada hay en ella que no exhale santidad y piedad exterior, y que no eleve a Dios los espíritus de los que ofrecen" (Sess. XXII, Cap. 4).

Por Diboy Casti

viernes, 1 de julio de 2011

Las Excelencias de la Sotana

"Fíjese si el impacto de la sotana es grande ante la sociedad, que muchos regímenes anticristianos la han prohibido expresamente. Esto debe decirnos algo. ¿Cómo es posible que ahora, hombres que se dicen de Iglesia desprecien su significado y se nieguen a usarla?"

«De los miles que han abandonado el sacerdocio después del Concilio Vaticano II, prácticamente ninguno abandonó la sotana el día antes de irse: lo habían hecho ya mucho antes».

Hoy en día son pocas las ocasiones en que podemos admirar a un sacerdote vistiendo su sotana. El uso de la sotana, una tradición que se remonta a tiempos antiquísimos, ha sido olvidado y a veces hasta despreciado en la Iglesia posconciliar. Pero esto no quiere decir que la sotana perdió su utilidad sino que la indisciplina y el relajamiento de las costumbres entre el clero en general es una triste realidad.

La sotana fue instituida por la Iglesia a fines del siglo V con el propósito de darle a sus sacerdotes un modo de vestir serio, simple y austero. Recogiendo esta tradición, el Código de Derecho Canónico impone el hábito eclesiástico a todos los sacerdotes (canon 136).

Contra la enseñanza perenne de la Iglesia está la opinión de círculos enemigos de la Tradición que tratan de hacernos creer que el hábito no hace al monje, que el sacerdocio se lleva dentro, que el vestir es lo de menos y que lo mismo se es sacerdote con sotana que de paisano.

Sin embargo, la experiencia demuestra todo lo contrario, porque cuando hace más de 1.500 años la Iglesia decidió legislar sobre este asunto fue porque era y sigue siendo importante, ya que ella no se preocupa de niñerías.

  
1º - La sotana es el recuerdo constante del sacerdote


Ciertamente que, una vez recibido el orden sacerdotal, no se olvida fácilmente. Pero nunca viene mal un recordatorio: algo visible, un símbolo constante, un despertador sin ruido, una señal o bandera. El que va de paisano es uno de tantos, el que va con sotana, no. Es un sacerdote y él es el primer persuadido. No puede permanecer neutral, el traje lo delata. O se hace un mártir o un traidor, si llega el caso. Lo que no puede es quedar en el anonimato, como un cualquiera. Y luego... ¡Tanto hablar de compromiso! No hay compromiso cuando exteriormente nada dice lo que se es. Cuando se desprecia el uniforme, se desprecia la categoría o clase que éste representa.

  
2º - La sotana facilita la presencia de lo sobrenatural en el mundo

No cabe duda que los símbolos nos rodean por todas partes: señales, banderas, insignias, uniformes... Uno de los que más influjo produce es el uniforme. Un policía, un guardián, no hace falta que actúe, detenga, ponga multas, etc. Su simple presencia influye en los demás: conforta, da seguridad, irrita o pone nervioso, según sean las intenciones y conducta de los ciudadanos.
Una sotana siempre suscita algo en los que nos rodean. Despierta el sentido de lo sobrenatural. No hace falta predicar, ni siquiera abrir los labios. Al que está a bien con Dios le da ánimo, al que tiene enredada la conciencia le avisa, al que vive apartado de Dios le produce remordimiento.

Las relaciones del alma con Dios no son exclusivas del templo. Mucha, muchísima gente no pisa la Iglesia. Para estas personas, ¿qué mejor forma de llevarles el mensaje de Cristo que dejándoles ver a un sacerdote consagrado vistiendo su sotana? Los fieles han levantando lamentaciones sobre la desacralización y sus devastadores efectos. Los modernistas claman contra el supuesto triunfalismo, se quitan los hábitos, rechazan la corona pontificia, las tradiciones de siempre y después se quejan de seminarios vacíos; de falta de vocaciones. Apagan el fuego y luego se quejan de frío. No hay que dudarlo: la desotanización lleva a la desacralización.



3º - La sotana es de gran utilidad para los fieles

El sacerdote lo es no sólo cuando está en el templo administrando los sacramentos, sino las veinticuatro horas del día. El sacerdocio no es una profesión, con un horario marcado: es una vida, una entrega total y sin reservas a Dios. El pueblo de Dios tiene derecho a que lo asista el sacerdote. Esto se les facilita si pueden reconocer al sacerdote de entre las demás personas, si éste lleva un signo externo. El que desea trabajar como sacerdote de Cristo debe poder ser identificado como tal para el beneficio de los fieles y el mejor desempeño de su misión.

  
4º - La sotana sirve para preservar de muchos peligros

¡A cuántas cosas se atreverán los clérigos y religiosos si no fuera por el hábito! Esta advertencia, que era sólo teórica cuando la escribía el ejemplar religioso P. Eduardo F. Regatillo, S. I., es demasiadas veces una terrible realidad.

Primero, fueron cosas de poco bulto: entrar en bares, sitios de recreo, alternar con seglares, pero poco a poco se ha ido cada vez a más.

Los modernistas quieren hacernos creer que la sotana es un obstáculo para que el mensaje de Cristo entre en el mundo. Pero al suprimirla, han desaparecido las credenciales y el mismo mensaje. De tal modo que ya algunos piensan que al primero que hay que salvar es al mismo sacerdote que se despojó de la sotana supuestamente para salvar a otros.

Hay que reconocer que la sotana fortalece la vocación y disminuye las ocasiones de pecar para el que la viste y los que lo rodean. De los miles que han abandonado el sacerdocio después del Concilio Vaticano II, prácticamente ninguno abandonó la sotana el día antes de irse: lo habían hecho ya mucho antes.

  
5º - La sotana supone una ayuda desinteresada a los demás

El pueblo cristiano ve en el sacerdote el hombre de Dios que no busca su bien particular sino el de sus feligreses. La gente abre de par en par las puertas del corazón para escuchar al padre que es común del pobre y del poderoso. Las puertas de las oficinas y de los despachos por altos que sean se abren ante las sotanas y los hábitos religiosos. ¿Quién le niega a una monjita el pan que pide para sus pobres o sus ancianitos? Todo esto viene tradicionalmente unido a unos hábitos. Este prestigio de la sotana se ha ido acumulando a base de tiempo, de sacrificios, de abnegación. Y ahora, ¿se desprenden de ella como si se tratara de un estorbo?

  

6º - La sotana impone la moderación en el vestir

La Iglesia preservó siempre a sus sacerdotes del vicio de aparentar más de lo que se es y de la ostentación dándoles un hábito sencillo en que no caben los lujos. La sotana es de una pieza (desde el cuello hasta los pies), de un color (negro) y de una forma (túnica). Los armiños y ornamentos ricos se dejan para el templo, pues esas distinciones no adornan a la persona sino al ministro de Dios para que dé realce a las ceremonias sagradas de la Iglesia.

Pero, vistiendo de paisano, le acosa al sacerdote la vanidad como a cualquier mortal: las marcas, calidades de telas, de tejidos, colores, etc. Ya no está todo tapado y justificado por el humilde sayal. Al ponerse al nivel del mundo, éste lo zarandeará, a merced de sus gustos y caprichos. Habrá de ir con la moda y su voz ya no se dejará oír como la del que clamaba en el desierto cubierto por el palio del profeta tejido con pelos de camello.

  

7º - La sotana es ejemplo de obediencia al espíritu y legislación de la Iglesia

Como uno que comparte el Santo Sacerdocio de Cristo, el sacerdote debe ser ejemplo de la humildad, la obediencia y la abnegación del Salvador. La sotana le ayuda a practicar la pobreza, la humildad en el vestuario, la obediencia a la disciplina de la Iglesia y el desprecio a las cosas del mundo. Vistiendo la sotana, difícilmente se olvidará el sacerdote de su papel importante y su misión sagrada o confundirá su traje y su vida con la del mundo.

Estas siete excelencias de la sotana podrán ser aumentadas con otras que le vengan a la mente a usted. Pero, sean las que sean, la sotana por siempre será el símbolo inconfundible del sacerdocio porque así la Iglesia, en su inmensa sabiduría, lo dispuso y ha dado maravillosos frutos a través de los siglos.



Nota:

Conviene recordar: Muchos sacerdotes y religiosos mártires han pagado con su sangre el odio a la fe y a la Iglesia desatado en las terribles persecuciones religiosas de los últimos siglos. Muchos fueron asesinados sencillamente por vestir la sotana. El sacerdote que viste su sotana es para todos un modelo de coherencia con los ideales que profesa, a la vez que honra el cargo que ocupa en la sociedad cristiana.

Si bien es cierto que el hábito no hace al monje, también es cierto que el monje viste hábito y lo viste con honor. ¿Qué podemos pensar del militar que desprecia su uniforme? ¡Lo mismo que del cura que desprecia su sotana!

El traje eclesiástico de los clérigos
Autor: Pedro María Reyes Vizcaíno

Código de Derecho Canónico (1983): Título III. De los ministros sagrados o clérigos 284 Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar.

285. 1. Absténganse los clérigos por completo de todo aquello que desdiga de su estado, según las prescripciones del derecho particular.
2. Los clérigos han de evitar aquellas cosas que, aun no siendo indecorosas, son extrañas al estado clerical.

El canon 284 del Código de derecho canónico habla del modo de vestir de los clérigos. Este es su tenor literal:

Canon 284: Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar.

Mediante la obligación de llevar traje eclesiástico el Legislador pretende que los clérigos sean reconocidos por todos, como signo de su dedicación y entrega, para dar un testimonio a la sociedad.

No es este el lugar apropiado para describir la evolución de esta norma a lo largo de los siglos. Se puede apuntar, sin embargo, que una norma similar, aun sin la referencia a las normas de la Conferencia episcopal estaba presente en el Código de 1917.

El canon 284 indica que los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno. El modo de determinar el traje eclesiástico queda remitido a dos tipos de normas: las indicaciones de la Conferencia episcopal y la costumbre legítima del lugar. Las Conferencias episcopales determinaron en los Decretos de desarrollo del Código el modo de vestir de los clérigos.

Para abundar más, la Congregación para el Clero aprobó el Jueves Santo de 1994 el Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros. En él se incluye un artículo sobre el traje de los sacerdotes:

Artículo 66. En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente particularmente la necesidad de que el presbítero -hombre de Dios, dispensador de Sus misterios- sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva, como signo inequívoco de su dedicación y de la identidad del que desempeña un ministerio público. El presbítero debe ser reconocible sobre todo, por su comportamiento, pero también por un modo de vestir, que ponga de manifiesto de modo inmediatamente perceptible por todo fiel -más aún, por todo hombre- su identidad y su pertenencia a Dios y a la Iglesia.

Por esta razón, el clérigo debe llevar «un traje eclesiástico decoroso, según las normas establecidas por la Conferencia Episcopal y según las legítimas costumbres locales». El traje, cuando es distinto del talar, debe ser diverso de la manera de vestir de los laicos y conforme a la dignidad y sacralidad de su ministerio. La forma y el color deben ser establecidos por la Conferencia Episcopal, siempre en armonía con las disposiciones de derecho universal.
 Por su incoherencia con el espíritu de tal disciplina, las praxis contrarias no se pueden considerar legítimas costumbres y deben ser removidas por la autoridad competente.

Exceptuando las situaciones del todo excepcionales, el no usar el traje eclesiástico por parte del clérigo puede manifestar un escaso sentido de la propia identidad de pastor, enteramente dedicado al servicio de la Iglesia.

Este artículo ha sido objeto de una Nota explicativa del Consejo Pontificio para la interpretación de los Textos Legislativos. En ella, después de aclarar que este artículo tiene categoría de Decreto general ejecutorio, y por lo tanto, obliga jurídicamente, da los criterios de interpretación del canon 284 a la luz del artículo 66 del Directorio:

a) Recuerda, también con reenvíos a recientes enseñanzas del Magisterio pontificio en la materia, el fundamento doctrinal y las razones pastorales del uso del traje eclesiástico por parte de los ministros sagrados, como está prescrito en el can. 284

b) determina más concretamente el modo de ejecución de tal ley universal sobre el uso del traje eclesiástico, y así: «cuando no es el talar, debe ser diverso de la manera de vestir de los laicos, y conforme a la dignidad y a la sacralidad del ministerio. La forma y el color deben ser establecidos por la Conferencia Episcopal, siempre en armonía con las disposiciones del derecho universal».

c) solicita, con una categórica declaración, la observancia y recta aplicación de la disciplina sobre el traje eclesiástico: «por su incoherencia con el espíritu de tal disciplina, las praxis contrarias no se pueden considerar costumbres legítimas y deben ser removidas por la competente autoridad».

Pero el canon 284 hace una referencia explícita a la costumbre.

Se debe indicar que la alusión a la costumbre del canon 284 se refiere al modo de determinar el traje eclesiástico; sólo basta examinar la redacción misma del canon para comprobar que esta costumbre presupone un traje eclesiástico cuya determinación puede hacer la costumbre, por lo tanto, distinto de la manera de vestir de los laicos. Esta es la interpretación del Consejo Pontificio para la interpretación de los Textos Legislativos en la Nota explicativa citada. Pero aún queda por ver el valor de la costumbre canónica en esta materia.

En el derecho canónico tiene especial relevancia la costumbre, hasta el punto de que el canon 23 afirma que tiene fuerza de ley la costumbre que el legislador apruebe, de acuerdo con el propio Código. Existen tres tipos de costumbre, la que es de acuerdo con el derecho (secumdum legem), la que es extralegal (praeter legem) y la contraria al derecho (contra legem). La costumbre contra legem, bajo ciertas condiciones, puede prevalecer contra la ley escrita. A la luz de las notas anteriores, parece claro que la praxis de no llevar traje eclesiástico sólo puede ser considerada costumbre contra legem. Pero es posible plantearse si esta praxis contra legem puede prevalecer contra la ley escrita.

Según el canon 26, para que una costumbre prevalezca contra una ley, es necesario que se haya observado durante treinta años continuos y completos. Pero, de acuerdo con el canon 24 § 2, si la costumbre ha sido expresamente reprobada por el derecho, no puede adquirir fuerza de ley. En este caso parece que se puede incluir la praxis de no llevar traje eclesiástico.

Queda una última precisión: esta norma obliga a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos acuerdo con el canon 288.

 

Cubrecabezas

Bonete





Teja

  Sacerdotal

Episcopal y Archiepiscopal

Cardenalicia





Tricornio




Canoa




Capelo Cardenalicio (Galero)









Saturno


S.S. San Pio X

S.S. Benedicto XV

S.S. Pio XII

S.S. Juan XXIII

Juan Pablo II

S.S. Benedicto XVI