Este blog no tiene actualizaciones, y se lee hacia atrás, solo es una recopilación de distintas publicaciones de otros blog expertos en estos temas... las publicaciones no son mías... Y me atrevo a publicarlas para que conozcas la Bimilenaria tradición de la Iglesia.

jueves, 28 de abril de 2011

Las Dos Caras de Juan XXIII

  
Juan XXIII introdujo en la batalla preparatoria un segundo caballo de Troya; la acción del joven Léon-Joshep SUENENS, Arzobispo de Malinas, al que acababa de nombrar miembro de la Comisión Central Preparatoria, y al que iba a nombrar Cardenal.

A partir de Marzo de 1962 SUENENS se quejó ante Juan XXIII de la cantidad “abusiva” de esquemas: no menos de setenta. Juan XXIII, que no había dado ninguna línea directriz a la obra preparatoria, y que no quería enfrentarse a OTTAVIANI, le encargó a SUENENS que despejara secretamente el terreno. El plan de SUENENS consistió en volver a utilizar todos los esquemas preparatorios y reelaborarlos dentro de un marco bipartito: lo que la Iglesia tenía que decir a sus hijos ad intra, y lo que tenía que decir al mundo ad extra. La segunda parte era, evidentemente una novedad revolucionaria.

El proyecto, listo a fines de abril, le gustó al Papa y fue comunicado a mediados de mayo, según sus órdenes, a algunos Cardenales influyentes que Juan XXIII deseaba que se sumaran a la idea: Los Cardenales DOPFNER, MONTINI (futuro Pablo VI), SIRI, LIÉNART y LERCARO. ¿No era eso iniciar el abandono de los esquemas preparatorios? De este modo, Juan XXIII destruía con una mano lo que construía con la otra: dejaba que las comisiones preparatorias continuaran con sus trabajos, y al mismo tiempo programaba su destrucción por medio de otras.

El Espíritu Santo se encargaría de arreglar las cosas, pensaba Juan XXIII;
“El Santo Padre los sigue (los trabajos de la Comisión Central) con profundo interés y un espíritu de fe que causa gran admiración. Se ve que el Santo Padre puso todas sus esperanzas en el Espíritu Santo y no en cálculos humanos”

Eso no era todo. El Secretariado para la Unidad no permaneció inactivo. Pidió a los expertos de sus Diez subcomisiones que elaboraran sugerencias o esquemas sobre temas que también trataban las demás comisiones, pero concebidos desde el punto de vista ecuménico, y tres esquemas especiales sobre el ecumenismo, la libertad religiosa y la cuestión de los judíos.

El Secretariado comunicó los proyectos que trataban esos tres primeros temas a la Comisión Teológica de OTTAVIANI, que trató de tomarlas en cuenta lo menos posible. Por esta razón, el Cardenal BEA pidió que se constituyera (como lo había hecho antes con otras comisiones preparatorias) una comisión mixta con la Comisión Teológica. OTTAVIANI se negó a ello.


Para soslayar esa diferencia de fondo sin resolverla él mismo, Juan XXIII decidió, el 1ro de Febrero de 1962, que los dos últimos esquemas del Secretariado, entre ellos el de la libertad religiosa, fueran comunicados directamente a la Comisión Central Preparatoria sin pasar por “otras comisiones”. 

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